Desventurado, ni el fuego ni el vinagre caliente
en un nido de brujas volcánicas, ni el hielo devorante,
ni la tortuga pútrida que ladrando y llorando con voz de mujer muerta te escarbe la barriga.
buscando una sortija nupcial y un juguete de niño degollado,
serán para ti una puerta oscura, arrasada.
En efecto. De infierno a infierno, qué hay?
En el aullido de tus legiones, en la santa leche
de las madres del Islam y todos los pueblos que has torturado hasta la muerte, en la leche y los senos pisoteados por los caminos, hay una aldea más, un silencio más,una puerta rota.
Aquí estás. Triste párpado, estiércol
de siniestras gallinas de sepulcro, pesado esputo, cifra
de traición que la sangre no borra. Quién, quién eres,
oh miserable hoja de sal, oh perro de la tierra,
oh mal nacida palidez de sombra.
Retrocede la llama sin ceniza,
la sed salina del infierno, los círculos
del dolor palidecen.
Maldito, que solo lo humano
te persiga, que dentro del absoluto fuego de las cosas,
no te consumas, que no te pierdas
en la escala del tiempo, y que no te taladre el vidrio ardiendo ni la feroz espuma.
Solo, solo, para las lágrimas
todas reunidas, para una eternidad de manos muertas
y ojos podridos, solo una cueva de tu infierno, comiendo silenciosa pus y sangre
por una eternidad maldita y sola.
No mereces dormir
aunque sea clavados de alfileres los ojos: debes estar
despierto, general, despierto eternamente
entre la podredumbre de las recién paridas,
ametralladas en Otoño. Todas, todos los tristes niños descuartizados,
tiesos, están colgados, esperando en tu infierno
ese día de fiesta fría: tu llegada.
Niños negros por la explosión,
trozos rojos de seso, corredores de dulces intestinos, te esperan todos, todos, en la misma actitud
de atravesar la calle, de patear la pelota, de tragar una fruta, de sonreír o nacer.
Sonreír. Hay sonrisas ya demolidas por la sangre
que esperan con dispersos dientes exterminados
y máscaras de confusa materia, rostros huecos
de pólvora perpetua, y los fantasmassin nombre, los oscuros escondidos, los que nunca salieron de su cama de escombros. Todos te esperan para pasar la noche.
Llenan los corredores como algas corrompidas.
Son nuestros, fueron nuestra carne, nuestra salud, nuestra paz de herrerías, nuestro océano de aire y pulmones.
A través de ellos las secas tierras florecían. Ahora, más allá de la tierra, hechos sustancia destruida, materia asesinada, harina muerta, te esperan en tu infierno.
Como el agudo espanto o el dolor se consumen, ni espanto ni dolor te aguardan.
Solo y maldito seas, solo y despierto seas entre todos los muertos,
y que la sangre caiga en ti como la lluvia, y que un agonizante río de ojos cortados te resbale y recorra mirándote sin término.
Inspirado en el poema "España" de Pablo Neruda
Rescatado: Febrero - 2005
lunes, junio 16, 2008
El general George Bush en los infiernos
Publicado por Gabriel del Gottó en 11:06 PM
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4 comentarios:
que fuerza en tus letras, y como no es tan entendible lo ke dices....Pero ese odio dejemolos a el, k no nos invada a nosotros
eso me acuerda:-estuvo el diablo aquí!, aquí huele a azufre!
Como siempre.. certero, preciso, las imagenees dantescas dignas de la sociedad qeu se vive. corta al imagen de Bush sangrando la estatua de la libertad, corta para lo que ha hecho y el avismo que a creado .. depresion? tortura? apocalipsis? y buscan la mujer de rojo sobre el dragon de tres cabezas, y buscan al anticristo? jejeje ironico
jeje! poeta maldito! diran.
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