No es realmente necesario pensar en el cielo, piense de manera radical que es usted el cielo, por más horóscopo de televisión matutina que esto le suene.
Piense en esa persona incansablemente, de todos modos dudo que pueda dejar de hacerlo.
Pase constantemente de la risa al llanto, como si ambas cosas pertenecieran a la misma caricatura incompleta.
Termine dando el toque final, con una prolongada comisura entre su pecho y su estomago, los cuales sentirá separarse incluso de sus huesos, cuando esté empezando a tomar la altura necesaria.
Déle una importancia nula a la manera de hacerlo, centralícese en el hecho de volar y nada más.
No se detenga nunca a pensar en sus dedos de palmípedo, en su nariz sacacorchos, en su quijada de abre latas, en sus ojos de tortuga trasnochada, en que tiene mas dientes que una pelea de perros o que hipódromo Quinto Centenario en su día de inauguración cubierto de corceles de Hato Mayor.
Recuerde que el don de volar consiste en aprender a tirarse al suelo y fallar.
Sálvese de una vez y por todas, de su mundo congelado, de sus preocupaciones de deudas por pagar, de pensarse todo el día con el pellejo tocando sus huesos y su sangre bañando las paredes, como salsa de un discreto pavo en navidad.
Olvide el calor, los tapones de la Tiradentes, los hijos de puta que tratan de estafarlo día con día; no sienta nostalgia por la habitación y las cuatro paredes que paulatinamente ira dejando vacías.
Escurrase, ecualicese, multiplíquese, divídase, musicalisese, encuentrese, dispérsese en usted mismo.
Olvídese de capas, alas artificiales, o su ropa interior por fuera de los pantalones, nada de eso es necesario ahora. Recuerde que nada de eso le sirvió jamás a usted para alcanzar el vuelo.
No luche contra el cuerpo que trata de entumecérsele y los sueños cursis que en procesión tratan de colonizarlo.
Olvidese de serotoninas, dopaminas, oxitocinas, Robertos Carlos, atardeceres, Gatos Barbieris, niños jugando por las calles, ácidos desoxirribonucleico, todo esto ya le será irrelevante, pues usted ya habrá alcanzado el vuelo, y todas las anteriores le causaran la misma cursi sensación en el esófago que cada trozo de materia del universo.
Nunca sobra un buen cigarro, varios grados Celsius bajo dieciocho y un buen chianti.
Recuerde, volar es un arte que no tiene tanto que ver con la carne como se cree, volar es un arte que tiene que ver mas con dos almas que se arropan con las nubes.
No olvide nunca que elevarse, ascender, es la prueba final, si consigue esto tenga por seguro que siempre con esta persona usted podra volar.
Que tenga usted un maravilloso vuelo.
martes, junio 24, 2008
Instrucciones para volar
Publicado por Gabriel del Gottó en 9:49 AM 4 comentarios Enlaces a esta entrada
lunes, junio 16, 2008
El general George Bush en los infiernos
Desventurado, ni el fuego ni el vinagre caliente
en un nido de brujas volcánicas, ni el hielo devorante,
ni la tortuga pútrida que ladrando y llorando con voz de mujer muerta te escarbe la barriga.
buscando una sortija nupcial y un juguete de niño degollado,
serán para ti una puerta oscura, arrasada.
En efecto. De infierno a infierno, qué hay?
En el aullido de tus legiones, en la santa leche
de las madres del Islam y todos los pueblos que has torturado hasta la muerte, en la leche y los senos pisoteados por los caminos, hay una aldea más, un silencio más,una puerta rota.
Aquí estás. Triste párpado, estiércol
de siniestras gallinas de sepulcro, pesado esputo, cifra
de traición que la sangre no borra. Quién, quién eres,
oh miserable hoja de sal, oh perro de la tierra,
oh mal nacida palidez de sombra.
Retrocede la llama sin ceniza,
la sed salina del infierno, los círculos
del dolor palidecen.
Maldito, que solo lo humano
te persiga, que dentro del absoluto fuego de las cosas,
no te consumas, que no te pierdas
en la escala del tiempo, y que no te taladre el vidrio ardiendo ni la feroz espuma.
Solo, solo, para las lágrimas
todas reunidas, para una eternidad de manos muertas
y ojos podridos, solo una cueva de tu infierno, comiendo silenciosa pus y sangre
por una eternidad maldita y sola.
No mereces dormir
aunque sea clavados de alfileres los ojos: debes estar
despierto, general, despierto eternamente
entre la podredumbre de las recién paridas,
ametralladas en Otoño. Todas, todos los tristes niños descuartizados,
tiesos, están colgados, esperando en tu infierno
ese día de fiesta fría: tu llegada.
Niños negros por la explosión,
trozos rojos de seso, corredores de dulces intestinos, te esperan todos, todos, en la misma actitud
de atravesar la calle, de patear la pelota, de tragar una fruta, de sonreír o nacer.
Sonreír. Hay sonrisas ya demolidas por la sangre
que esperan con dispersos dientes exterminados
y máscaras de confusa materia, rostros huecos
de pólvora perpetua, y los fantasmassin nombre, los oscuros escondidos, los que nunca salieron de su cama de escombros. Todos te esperan para pasar la noche.
Llenan los corredores como algas corrompidas.
Son nuestros, fueron nuestra carne, nuestra salud, nuestra paz de herrerías, nuestro océano de aire y pulmones.
A través de ellos las secas tierras florecían. Ahora, más allá de la tierra, hechos sustancia destruida, materia asesinada, harina muerta, te esperan en tu infierno.
Como el agudo espanto o el dolor se consumen, ni espanto ni dolor te aguardan.
Solo y maldito seas, solo y despierto seas entre todos los muertos,
y que la sangre caiga en ti como la lluvia, y que un agonizante río de ojos cortados te resbale y recorra mirándote sin término.
Inspirado en el poema "España" de Pablo Neruda
Rescatado: Febrero - 2005
Publicado por Gabriel del Gottó en 11:06 PM 4 comentarios Enlaces a esta entrada
miércoles, junio 11, 2008
Carta a mis tataranietos...
Queridos niños: Deben saber que en el 2006, todos sabíamos que, de seguir el mundo como iba, el agua se agotaría; que ya nos quedaban pocos ríos; que nos teníamos requetesabido que las montañas se estaban quedando peladas; que ya se había denunciado, aquí y en los demás países, que la temperatura del planeta disolvería los glaciares; que el hoyo en la capa de ozono sólo podía cerrarse a largo plazo, si se empezaba a fines del siglo veinte; que las superpotencias, responsables del caos, se mantenían indiferentes ante los tratados ecologistas internacionales; que algunos “locos exagerados” ya nos habían advertido que ustedes hoy se estarían matando como animales, no ya por un pozo de petróleo para mover la industria, sino por un vulgar pozo de agua para prolongar la vida. Deben saber que, a pesar de conocer todo eso, no hicimos todo lo necesario para evitarlo. (Por favor, no quiero ni merezco que me traigan flores. Las pocas que queden, déjenlas ahí, sembradas, a ver si el planeta vuelve a tener un jardín). Los quiere, desde cien años antes, el tatarabuelo...
C.
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viernes, junio 06, 2008
Nacimiento
No voy a negar que me gusta el violonchelo... pero esta tan triste, tan insoportable, tan insufrible.
Tengo un tango convulcionando de alegría en la cocina.
Solo hace falta mas luz, para poder ver en mis ojos todas estas diapositivas.
El teléfono crea un complot contra el código Morse de mis venas.
¿Por qué no puedo dejar de ser tu ausencia?
¿Por qué en cada vació, no puedo dejar de encontrarte?
¿Por qué mi soledad, no puede volver a ser mi soledad, y no el sentimiento de no poder tocarte?
¿Por qué mi corazón confragua así con mi estomago?
¿Por qué me levanto a las tres de la mañana mientras todos duermen? ¿Mi corazón sonámbulo se pone a andar sobre las azoteas detectando los crímenes, investigando el amor?
Tengo todas las páginas para escribir, tengo tu boca tatuada en la parte de atrás de cada uno de mis párpados, tengo el silencio, la soledad, el dulce y delicado insomnio; pero sólo hay temblores subterráneos, solo hay una ilusión loca y desfachatada que grita tu nombre y lo vuelve a gritar. No hay nada que decir: es el presagio, es la locura, es algo que yo jamas auguraba... es el nacimiento, es la luz, es este, mi corazón.
Publicado por Gabriel del Gottó en 2:16 AM 4 comentarios Enlaces a esta entrada
miércoles, junio 04, 2008
La larga noche de los 500 años
Publicado por Gabriel del Gottó en 2:44 PM 0 comentarios Enlaces a esta entrada
lunes, junio 02, 2008
El delito enmarañado
-No quiero que nadie me mire a esta ni a ninguna hora, ni aquí ni en ningún lado.
-¿Cómo dice? -Pregunta el camarero con aires de pingüino ingles, sin cambiar de gesto.
-Tráigame una pequeña, bien fría, por favor.
-¿algo más?
-Sueño con volcanes en erupción, que brotan lava de la tierra como mujeres que convulsionan entre miles de orgasmos distorsionados.
-¿Qué? –replica el camarero, frunciendo el seño como quien espera una mala noticia.
-Que nada más caballero, eso es todo, gracias. -Responde sin pudor mi sobriedad.
Me tomo mi cerveza mientras le doy la espalda a la pista de baile esperando que la tierra se abra y se la trague con todos los idiotas que si tienen una mujer al lado para disfrutarla. Sigo viendo el vaso roto que hace unos minutos deje caer y oculte debajo de mi mesa, y sigo sintiendo la mirada de todos aquí, como si el vaso les hubiese contado de mi crimen y estuviesen esperando para echármelo en cara.
No tengo valor para enfrentar nada. Creo que es culpa de la soledad, la soledad nos hace susceptibles, cobardes, temerosos del mundo, pues nos sentimos perseguidos. Gracias a dios a alguien se le ocurrió que el alcohol seria buen negocio para ponérmelo tan cerca.
Termino mi cerveza de un solo trago, pago. Al darme la vuelta, la pista de baile continúa ahí. Respiro profundo, me siento fuerte, grande; atravieso la pista con rumbo fijo caminando entre la gente. “Tú lo que quieres es bailar” le digo a la morena del vestido de flores, a la vez que la atrapo por la cintura, envalentonado con el calor animoso de las cervezas. “Llevo toda la noche esperándote” me susurra ella pegándose fuertemente a mi, mientras las luces de neón me miran mordiéndome los labios.
Las luces tintinean, indecisas, creando rincones ansiosos de oscuridad. La música, anónima, no estorba, aunque parece acompañar a la película equivocada. Doy otra vuelta a la atractiva joven que acabo de conocer, haciendo volar su vestido de flores y ella, cuando me descubre aquí, medio borracho y asomado a su escote perfecto, casi babeando entre suspiros, se arrima aún más cerca, sonriente, con un notable descaro, con ese mismo estilo de mortificadoras que tienen las mujeres dominicanas. Ella marca con su entrepierna la dirección del baile, tatuándo un rastro invisible que persigo como si fuera la única salida en el laberinto de todos mis miedos. Entonces, ella me coge de la mano y me arrastra fuera de la pista hacia la intimidad de una de las esquinas cerca de las ventanas.
El humo artificial y la oscuridad camuflan el encuentro. Mis zapatos parecen pesar aún más, agarrados al suelo pegajoso. Ella comienza a recorrer mi cuello con profundos besos, mientras me guía con la mano de vuelta a su irresistible y generoso escote. Hasta donde se realizan todos mis sueños.
Excitado, loco, lleno, derramándome alucinado, logro notar como su pezón se endurece poco a poco entre sus dedos. “¿Te gustan mis tetas?”
No digo nada, no respiro, no permito que otro segundo pase, los beso, los chupo, los inhalo, fundimos nuestros cuerpos y ella, atestiguando la magnífica erección de la que soy dueño, me susurra despacio al oído:
-Sueño con volcanes en erupción, que brotan lava de la tierra como hombres que convulsionan entre miles de eyaculaciones distorsionadas.
Con el cabello revuelto y la cerveza calentándose en mi mano, levanto levemente mi cabeza al divisar entre penumbras bizarras y el tintineo desgarrador de las luces, al camarero quien se acerca a preguntarme si ya no voy a ordenar nada más. El cigarrillo casi apagado, atenuado por el oxigeno que lo ha consumido, asoma un signo de interrogación a sus cenizas.
"No quiero que nadie me mire a esta ni a ninguna hora, ni aquí ni en ningún lado"
Grita una voz interna entre los apagones misioneros de mi mente, y la vuelta de la comisura de la columna vertebral de mi timidez.
Publicado por Gabriel del Gottó en 3:49 PM 8 comentarios Enlaces a esta entrada
Etiquetas: Cuentos - Minotauros
domingo, junio 01, 2008
Lo más logico
El teléfono, esta insoportable entre mis paredes.
Tu escoba sigue estacionada entre mis medulas.
Tus alas siguen guardadas entre mis costillas y mi pecho.
El insomnio me ha recetado tres cucharas de luna, una y media de estrellas, una almohada de plumas, y una nostalgia tan serena.
No necesito un beso parigüayo, en las mejillas.
No necesito las sombras de mis cortinas.
Mi corazón se ha confraguado con mi esófago.
El lunar de mi bombillo, se ha camuflajeado con mi cigarrillo, y se ha vuelto a escribir algo que asegura será histórico.
Los nervios se me adhieren al pellejo, al radio de mi carro.
Se me vuelven dionisiacas las ideas.
Suelen ir y marchar a los entierros.
Los poemas sangran con mis venas.
Las flores de la estancia, ríen cada una a mis moléculas.
Desde que te vi... mis ojos se han hecho claustrofobicos.
Desde que te vi... ya nada me es ajeno.
Desde que te vi... ya nada me es ilógico.
|Foto: Anabelle Pérez
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